
Lo que sigue es una recopilación de pasajes de entrevistas realizadas a Maharaji por varios periodistas.
En la Sala de prensa encontrará otras entrevistas publicadas en distintas revistas.
A las personas que ocupan una posición como la suya se les suele intentar clasificar o definir. ¿Cómo se describiría usted a sí mismo?
Yo soy yo, un ser humano. Se han dicho muchas cosas de mí. Muchas de las cuales han surgido de la propia percepción de la gente, buena o mala. Me siento orgulloso de ser un ser humano y muy feliz de estar vivo, de ser quien soy. A mucha gente le encantaría catalogarme, pero yo soy simplemente yo.
¿Cuál es la solución, ayuda o esperanza que usted ofrece?
El
hecho de que podamos estar satisfechos en nuestro interior es el mensaje más esperanzador que existe. Que tengamos la posibilidad de encontrar lo que el corazón ha buscado durante tanto tiempo, es un mensaje tremendamente alentador. Ése es el mensaje que ofrezco, un mensaje que brinda esperanza a la gente. Eso es lo importante para todos nosotros: esa esperanza, esa satisfacción interior, poder sentirnos contentos en nuestra vida. No hace falta estar atravesando un mal momento para necesitar esperanza; incluso en un día perfectamente hermoso, soleado y despejado, en el que todo marcha a las mil maravillas, no está de más tener esperanza.
¿Qué es lo que tiene de singular su mensaje? Algunos
maestros dicen: “Fíjate en lo que puedes conseguir. ¿Cómo podemos hacer de ti un triunfador?”. Yo me centro mucho más en la persona. En lugar de mostrar a alguien lo que podría hacer, le digo: “Se te ha regalado la vida, se ha colocado un tesoro en tu interior. ¿Por qué no intentas descubrirlo? ¿Por qué no te ocupas de tu sentimiento más íntimo?”.
¿Cuáles son tus necesidades? No las de la sociedad, sino las tuyas. ¿Cuál es tu meta? En todos los seres humanos al margen de su identidad, su lugar de residencia, sus ocupaciones y su manera de pensar hay una aspiración fundamental y genuina. Todos los seres humanos tienen el deseo innato de sentirse satisfechos. Lo que ofrezco es una forma práctica de cumplir ese profundo deseo que compartimos. Se trata de un proceso individual que tiene como objetivo el disfrute pleno y personal de la vida, independientemente de las circunstancias de cada uno.
¿Qué le capacita para ser el portador de este mensaje?
¿Qué
me capacita? El corazón. La gente que me escucha. Ellos son quienes deciden. Si consigo transmitirles mi mensaje, es que estoy capacitado para ello.
¿Qué le motiva a hacer esto? ¿Por qué difunde este mensaje?
Se
me ha otorgado un regalo, un don del que he disfrutado desde que era niño. Ya entonces solía hablar a la gente que acudía a escuchar las charlas de mi padre. En ciertas ocasiones, mi padre me pedía que saliera a hablar, y escucharme le llenaba de satisfacción. He tenido este regalo desde hace mucho tiempo.
A usted se le conoce como una de las voces más destacadas en pro de la paz. ¿Qué es lo que quiere decir con “paz”?
La
paz es innata y se encuentra en el interior de cada uno de nosotros. Sin embargo, antes de poder sentirla, tenemos que sentir sed de ella. Estar abiertos a sentir esa sed es algo que está en nuestras manos. Una vez que sentimos la sed, comprender lo que es la paz resulta fácil y sencillo. De lo contrario, mis palabras serían como tantas otras que hemos utilizado a lo largo de los siglos para definir lo que la paz es o debería ser. La paz sólo se puede comprender tras comprender la sed que ya está en tu interior.
¿Podría describir lo que quiere decir con ‘sed’? Es uno de esos conceptos escurridizos que no resultan fáciles de entender.
La sed es algo elemental, cuando comienzas a analizarla, es cuando se vuelve escurridiza. Todo el mundo ha experimentado la sed de agua. Cuando la sientes, no te planteas llevar a cabo toda una investigación. Lo que quieres es encontrar agua y beberla. Lo bueno de esta sed es que el agua que buscamos para saciarla se encuentra ya en nuestro interior.
¿Cómo sabré que he encontrado la paz? Es
como beber un vaso de agua y saciar tu sed. Para empezar, necesitas sentir esa sed dentro de ti. Aminorar un poco la marcha e intentar escuchar esa llamada que viene de tu interior. ¿Cual es la súplica del corazón? ¿Cuál es su petición? ¿Qué es lo que te ha estado llamando una y otra vez desde tu interior? Escucha esa llamada.
¿Se necesita renunciar a este mundo para encontrar la paz interior?
Hay gente que llega a decir: “Vete a vivir a alguna montaña, a algún lugar remoto donde no haya distracciones”. Pero no creo que funcione así. Escuchar esa voz interior es un compromiso que podrías establecer en la ciudad más ruidosa del mundo, porque no tiene nada que ver con lo que pase en el exterior. No tiene nada que ver una cosa con otra. La atención que necesitas dedicar a tu vida interior no va a afectar a la que prestas al mundo de fuera. El exterior es un centro de atención muy ruidoso, lleno de luces y colores. Siempre estará ahí y te distraerá. El interior es mucho más tranquilo y sencillo. Y en él es donde deberías poner tu atención.
¿Qué es lo que se interpone en el camino de la mayoría de la gente?
Ellos mismos, sus ideas preconcebidas de como debería ser este camino. Tú eres tú mismo. Eres tan diferente a los demás que si te sentaras y comenzaras a reparar realmente en ello, te quedarías impresionado. Eres del todo singular, aunque eso es difícil de imaginar porque solemos querer parecernos a algún otro. Decimos: “Quiero ser como fulanito”. Pero tu camino, tu sonrisa, tu comprensión, tus ideas, tu forma de ver las cosas es única. Es lo mismo para todos y, sin embargo, tan único y diferente para cada persona.
¿Podemos confiar en que haya gente que encuentre la suficiente paz interior como para lograr la paz mundial?
¿Qué
otra elección tenemos? Todas las instituciones del mundo juntas son incapaces de conseguirla. La paz no comienza con los gobiernos o los estados, sino en cada persona. La paz tiene que brotar del interior de las personas. Son ellas las que deben alcanzarla. La paz es un ideal maravilloso y como seres humanos, con toda nuestra inteligencia, tecnología y ambiciones, deberíamos tener esa aspiración, y mantenerla siempre. Esto es realista. Es tan real como todas las personas sobre la faz de esta Tierra que están clamando por ello. Ahí, en algún lugar, hay una voz que quizá haya sido silenciada, pero que dice: “Paz, paz ahora”.
¿Al encontrar la paz interior, los problemas desaparecen?
Encontrar
la paz significa sentir la belleza, sentir la alegría que hay dentro de ti. No tiene nada que ver con los problemas. Los problemas vendrán y se irán, pero recuerda: tú eres más importante que ellos. Tú eres más importante que la suma de todo cuanto acontece a tu alrededor.
¿Diría entonces que ese descubrirse a sí mismo es un lujo que una persona sólo puede permitirse después de tener aseguradas todas las necesidades básicas de la vida?
En absoluto. He visto gente a lo largo de todo el espectro, de un extremo al otro. No importa lo que estés haciendo por fuera. Al margen del puesto que ocupes en la escala del éxito, siempre podrás tener paz en tu interior. He visto gente muy pobre y gente muy rica; he visto gente jubilada y gente que acaba de empezar. Todos ellos tienen el potencial de sentirse plenamente satisfechos. No tienes que esperar a cubrir todas esas necesidades porque, en realidad, nunca terminarás de hacerlo. Siempre surgirá una necesidad nueva, diferente. Así que, sentir la satisfacción interior cada vez que puedas es el mejor camino que puedes tomar.
La mayoría de la gente lleva una vida muy ajetreada. ¿Se necesita mucho tiempo y un entorno especial para encontrar la paz y la belleza interior?
No,
no hace falta ni un entorno especial ni mucho tiempo. Lo que sí se requiere es mucha comprensión y aprendizaje. Es un proceso muy agradable. Cualquier persona, sin importar lo ocupada que esté, puede llevarlo a cabo, porque adquirir esa comprensión no implica que tengas que hacer una pausa en tu vida. Tampoco hace falta un sitio especial. La comprensión, esa bombilla que se enciende, puede darse en cualquier lugar, independientemente de lo que estés haciendo.
Se trata de comprenderte a ti mismo, de comprender lo que se te ha dado. Y de sentir en tu interior esa belleza, esa alegría, esa paz. De eso se trata.
Hay mucha gente que habla de la paz y la satisfacción interior como de una posibilidad vaga y lejana. ¿Hay algo práctico que podamos hacer para alcanzar ese éxito interior que usted describe?
Lo
que yo ofrezco es tan práctico como un vaso de agua para una persona sedienta en el desierto. Es una forma de conectar con la paz y la satisfacción que hay dentro de cada uno de nosotros. Es como un puente que va del exterior al interior. Su propósito no es arreglar nada. Lo que ofrezco es para quienes por propia voluntad desean disfrutar de la paz que existe en su interior. No podría ser más práctico. Si alguien quiere esto, puedo ayudarle.
Confundir el mensaje con el mensajero es un impulso muy humano. ¿Cuál es, en este caso, la diferencia entre ambos?
Siempre
utilizo el mismo ejemplo para explicar esto. Alguien apunta a la Luna con el dedo y dice: “Mira qué hermosa es”. Pero todo el mundo se queda en el dedo y se olvida de la Luna. Fíjate en el dedo y mira hacia dónde apunta, síguelo hasta la Luna y aprecia su belleza. Un mensajero deja de serlo cuando intenta ser más importante que su mensaje. Un mensajero es algo magnífico, pero el mensaje es muchísimo más importante que él o ella. Es el mensaje el que hace al mensajero, y no al revés.
Bajo su punto de vista, ¿en qué consiste tener éxito en la vida?
Bien, en primer lugar tendríamos que plantearnos qué entendemos por éxito. Podemos tener éxito en los negocios, en nuestra profesión, en el deporte. Podemos conseguir lo que nos propongamos y, a los ojos del mundo, ser perfectos. Sin embargo, ¿cuál es la carrera que verdaderamente queremos ganar? Hay una competición principal en la que no competimos con nadie más que con nosotros mismos, es la competición por conseguir una vida plena. Ganamos esta competición cuando comprendemos el valor de esta vida y hallamos la plenitud. Es entonces cuando alcanzamos el verdadero éxito, y eso es todo un desafío. No se trata únicamente de creer en la plenitud, sino de experimentarla por nosotros mismos.
Si no sientes que has logrado el éxito en tu interior, poco importa cuánto éxito hayas logrado en el exterior. Siempre habrá una clara diferencia entre ambos. Una vez que trazas la línea divisoria entre todo lo demás y tú, es muy sencillo ver que el éxito externo no tiene tanta importancia.
¿Es difícil convencer a la gente de que el éxito interior es tan importante como el éxito externo?
No
es cuestión de convencer a nadie. Cuando aceptas que el éxito comienza contigo, todo lo demás se vuelve secundario. Cada persona ha de experimentar este cambio fundamental por sí misma y entonces, sea rica o pobre, le resultará muy sencillo comenzar a entender que lo que de verdad está buscando reside en su interior.
Ya que está usted hablando sobre lo que podemos alcanzar en nuestro interior, ¿podría explicar la diferencia entre lo que podemos conseguir dentro y fuera de nosotros?
Por fuera somos muy parecidos a un perchero lleno de sombreros. Según el papel que desempeñamos —padre, hermano, hermana, trabajador o empresario— vamos poniéndonos distintos sombreros a lo largo del día, cambiamos de sombrero sin parar, sombreros de tallas y formas diferentes. Así somos por fuera. Pero el ser que reside en nuestro interior es inmutable. El perchero nunca está igual, pero, en nuestro interior, la sed de plenitud, el deseo innato de encontrar paz, la búsqueda de la satisfacción, permanecen inalterables.
Aprendemos a ser responsables en la vida, a hacernos cargo de nuestros problemas, pero los problemas vienen y van y vuelven a venir, como una rueda que gira sin cesar. Cuando comprendemos la naturaleza del ser, empezamos a entender lo hermoso que es todo. La vida no consiste en un montón de problemas, ni en sentirse culpable o tener miedo, ni tampoco en lo que es correcto o incorrecto; sino en una respuesta maravillosa al deseo innato de ser feliz.
¿Significa eso que el éxito a nivel externo no es importante?
¡En
absoluto! Siempre podemos tener más éxito. Con independencia de lo que hayamos logrado, podemos ir más allá. Somos más importantes que nuestros éxitos o nuestros fracasos. Somos más importantes que todo cuanto sucede a nuestro alrededor y que todo lo que nunca sucederá. Somos más importantes que los acontecimientos que tendrán lugar, más importantes que las guerras que se librarán y que la paz que se firmará. La suma de todo eso vale menos que la existencia de cada uno de los seres humanos. Tenemos que despertar a esa realidad.
¿Qué tipo de persona es más receptiva a su mensaje?
La
que es auténticamente libre. Libre de pensamiento. A quienes están encasillados por conceptos e ideas acerca de cómo deberían ser o funcionar las cosas, les resulta mucho más difícil comprender de qué hablo. Quienes tengan miedo de escuchar a otras personas no serán capaces de entender mi mensaje. Son aquellos que se sienten libres y a gusto consigo mismo quienes son capaces de venir y escucharme.
¿Cuál diría que es el primer paso para una persona que dice: “Bien, reconozco que existe algo hermoso dentro de mí, pero por dónde empiezo este viaje de descubrimiento de mí mismo”?
Antes
de nada he de decir que hemos subido tanto el volumen del exterior que ni siquiera podemos oír lo que se dice en el interior.
Para empezar, debemos bajar un poco ese estéreo para poder escuchar lo que nuestro corazón está pidiendo. No pide muchas cosas, su petición es muy singular. Pide plenitud, pide sentir alegría, estar en paz. Al corazón no le preocupa lo accesorio. Le interesa la realidad. Le interesa la sinceridad. Lo que le importa es que sientas gratitud. Esto es lo que el corazón desea sentir: el agradecimiento y la alegría que surge cuando sientes gratitud. Por tanto, el primer paso es bajar el volumen del exterior para empezar a oír el otro lado del espectro. Cuando lo hagas, comenzarás a apreciar las cosas más básicas y sencillas de la vida. Ése es uno de los pasos más hermosos y fundamentales que una persona pueda dar.
Si una persona tiene éxito en este proceso, ¿en qué se le notará?
Tal vez por fuera no se le note en nada, pero ella misma va a apreciar los resultados sin lugar a dudas. Si estamos o no plenamente satisfechos es algo que sabemos por nosotros mismos. Es muy posible que tengamos que cambiar de actitud, pasar de buscar la aprobación de la sociedad a buscar también nuestra propia aprobación. Y es aquí donde la paz adquiere un papel relevante. Para lograr nuestra propia aprobación, hemos de satisfacer la petición del corazón, y esa petición no es otra que la de estar satisfechos, estar en paz, sentir la alegría. Cuando eso suceda, puede que no obtengamos un diploma, pero habremos conseguido algo mucho más valioso. Habremos logrado esa sonrisa íntima, esa alegría profunda, ese brillo interior que el ser humano puede tener en su vida.
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